Trump: el ejecutor performativo

En este escenario, Trump aparece como un salvador performativo. Quizás no es como Nabucodonosor ni Baltasar, es el ejecutor que se presenta como un correctivo, el que pone orden. Vigoroso y peligroso.

Es la narrativa del espectáculo: el operativo como show televisivo, la captura narrada en términos de potencia y éxito. Esto no es anecdótico. El poder no solo actúa; se representa a sí mismo actuando. Necesita ser visto, creído y producir la sensación de que, por fin!, alguien hizo algo.

Así reconstruye la idea de autoridad en un mundo que ya no cree en ella. Y para lograrlo, usa la fuerza, la narrativa y la dramatización.

No viene a desmontar el sistema que permitió el sufrimiento venezolano sino que lo reafirma. Nos dice que hay un orden global con un centro que decide, juzga e interviene.

Cuando un imperio juzga a otro, no puede hacerlo fuera de la lógica imperial. Lo hace desde una lógica que se considera legítima por definición.

Trump se presenta como un árbitro, no como una parte interesada. Y ahí Daniel si nos dice algo: nadie que se crea absoluto puede pesar sin ser pesado.

Trump ocupa el lugar del rey que habla en nombre de la ley, pero al mismo tiempo desdibuja y suspende los límites. Su «gobernaremos hasta una transición apropiada» es un «hasta» sin fecha. Eso es muy serio. El poder que no acepta un límite temporal ya está desviado, sin importar cuán justificada parezca su causa inicial.

Trump canaliza el hartazgo real y legítimo de millones, pero lo lleva a una solución que no cuestiona la arquitectura profunda del dominio, sino que solo cambia al operador. Lo veo como un capítulo más en la pedagogía amarga del poder. Quizás traiga alivios concretos, pero también traerá nuevas dependencias y asimetrías, narrativas donde otros seguirán decidiendo el ritmo y las condiciones.

El verdadero juicio, como nos convida Daniel, no es quién vence, sino qué lógica queda en pie después. Quizás no hay que perder de vista que la escritura en la pared está dirigida también al que entra como salvador.