Cuando se acerca tanto,
la frontera se vuelve muy porosa
y Él me persuade.
Sospecho.
¿Imagino o intuyo?
Me rindo.
Le temo al desierto.
Sin eliminar la duda,
la sostengo.
Me da hambre.
Respondo.
Se mueve lo diminuto.
Me dejo asistir.
Es diálogo-vaivén.
El vínculo devora la intemperie.
La ausencia fagocitada por la atención.
Me salva una ética,
la humillación.
Desciendo. Me arrodillo,
y mis rodillas no arden.