Nabucodonosor erigiendo su estatua. Destino Donroe

Hay algo que no puedo dejar de mirar, porque le da un marco más grande y más incómodo a todo esto. Mientras leía a Daniel y veía las noticias, me venía a la cabeza con fuerza la Doctrina Monroe y la idea del Destino Manifiesto. No son opiniones ni teorías viejas; son la gramática misma con la que se escribe este nuevo capítulo pero es la gramática con la que ya escribieron muchos otros capítulos en América Latina y en el mundo.

La Doctrina Monroe, en 1823, declaró que América Latina no podía ser colonizada por potencias europeas. En 1904, le agregaron la «enmienda Roosevelt»: el derecho a ejercer un «poder de policía internacional» cuando hubiera «conducta indebida crónica». 

Es un manual de instrucciones. Es el patrón que se repite, una y otra vez, con una precisión que duele: 

Guatemala, 1954. Derrocaron a Jacobo Árbenz, un presidente elegido democráticamente, porque nacionalizó tierras de una empresa frutera estadounidense. El resultado fue décadas de dictadura militar y un genocidio contra el pueblo maya.

Chile, 1973. Apoyaron el golpe que derrocó a Salvador Allende. El resultado fue la dictadura de Pinochet, con miles de torturados y desaparecidos.

Nicaragua, años 80. Financiaron a la Contra en una guerra contra el gobierno sandinista. El resultado fueron decenas de miles de muertos.

Panamá, 1989. Invadieron para capturar a Manuel Noriega, un ex aliado. El resultado fueron miles de civiles panameños muertos.

Y ahora, Venezuela, 2026. La operación para capturar a Maduro, con la declaración explícita de «incautar el petróleo».

Cada vez, el guión es similar: un gobierno es declarado una amenaza. Se justifica una intervención en nombre de la democracia, la seguridad o los derechos humanos. Ahora se actualiza con la lucha contra el narcotráfico. Se instala un gobierno afín. Se asegura el control sobre recursos. 

Trump no inventó nada. Lo que hace es actuar, con una crudeza nueva, dentro de una lógica de doscientos años.Lo más turbio es el Destino Manifiesto que Trump hasta llega a decir Destino Donroe. Adi que lo aterrador es ver cómo esa hybris, que antes se escondía detrás de palabras como «democracia», hoy con Trump se vuelve explícita, casi pornográfica. Declarar abiertamente que van a «incautar el petróleo» es como Baltasar bebiendo de los vasos sagrados del templo: es la hybris que ya ni se molesta en disfrazarse. Por eso, cuando miro esta intervención, no veo solo un evento aislado. Veo un capítulo más, quizás el más descarado, de un libro que se viene escribiendo hace siglos. Y entender ese libro es parte indispensable de leer la escritura en la pared.