Me re escucho y es desolador. Lo que aparece es una intemperie: se cae la fantasía de que alguien, en algún lugar, con suficiente poder, va a ordenar el mundo sin que nosotros tengamos que atravesar el conflicto, la ambigüedad y la responsabilidad. Daniel habla de gente exiliada, humillada, despojada de control. Y lo que hace todo el tiempo es acercar ese llamado a permanecer sin entregarse.
Ahí algo se articula y te habla diferente. Dejás de esperar al salvador, pero no te volvés indiferente, sino que te volvés más exigente. Las preguntas cambian y ya no es ¿quién me va a salvar?, sino ¿qué me piden a cambio? No es ¿quién asumió el poder?,sino ¿qué lógica reproduce?
Cuando el foco se desplaza, nos vamos a un espacio menos dramático y espectacular, pero más decisivo. Tiene que ver con indagar: ¿qué tipo de subjetividades produce este reordenamiento? ¿Personas más dependientes y temerosas, o con mayor capacidad de organización, cuidado mutuo y pensamiento crítico? Los imperios pasan y las deformaciones interiores quedan. El peligro no está solo en quién manda, sino en qué nos convertimos mientras soportamos o celebramos ese mando.
Yo loq ue veo es que Daniel coopera, se adapta, pero nunca entrega el centro de su vida. Ora cuando está prohibido, no por rebeldía, sino porque entiende que hay prácticas que sostienen la dignidad incluso cuando no cambian el sistema de inmediato.
Nos habla de una esperanza distinta, sin euforia ni promesas rápidas. Una esperanza que acepta que la historia es lenta, ambigua y a menudo decepcionante, pero que no está todo en manos del poder. Cuando los reinos son pesados, eso no excluye a nadie: ni al tirano, ni al salvador, ni al espectador. Todo será pesado: también nuestras expectativas, nuestros silencios, nuestra facilidad para delegar el juicio en otros, esa facilidad para tercerizar nuestra vida en el mercado o los gobiernos.
Pero ahí me viene la pregunta de ¿cómo vivir esto sin volverse cínica?. Y creo que la respuesta es viviendo con peso. Con prácticas, límites, memoria y vínculos que no dependan de quién gobierne mañana.